Cuencas
Para mayor impacto, falta institucionalizar el manejo de cuenca como unidad de planeación
13-Jun-11
El manejo de cuenca como unidad de planeación y ordenación de los recursos naturales está ganando adeptos en el ámbito internacional y local. 

Su esquema contempla prácticas y retos considerados convenientes para el éxito de las políticas medioambientales, como la focalización de recursos y programas, y una organización flexible para negociar los intereses de los actores involucrados, bajo un acuerdo tácito de corresponsabilidad.  

Por otro lado, no es casualidad que en la cuenca esté determinado el flujo del agua, los territorios que la generan y los que la aprovechan (zonas altas y bajas). La atención está puesta en el encarecimiento de este servicio ambiental que vaticina el cambio climático. 
   
En México, el desarrollo de la política de manejo de cuenca, al menos desde el gobierno federal, ha ocurrido en los últimos diez años, y decididamente a partir de 2007, con la generación de estudios, mapas y programas. 
  
El reto actual es lograr un mayor impacto a partir de la experiencia ganada en ámbitos locales, y que el manejo de cuenca sea la unidad de planeación de los programas más importantes (en todos los niveles de gobierno), y que a su vez sirva de ensamble entre ellos, lo que aún no sucede, dice Helena Cotler, directora de Manejo Integral de Cuencas Hídricas, del INE, quien acaba de coordinar la publicación más reciente del instituto sobre el tema, además del segundo congreso nacional en la materia, realizado en mayo pasado en Tabasco.    

En esta transición, Cotler advierte que no debe considerarse a este esquema como la barita mágica con la que se solucionarán todos los problemas. Deben prevalecer los cuestionamientos en torno a la utilidad de las acciones. 

Institucionalizar el esquema así planteado daría certidumbre, por ejemplo, al plan de manejo de la cuenca del río Pixquiac, en Veracruz. El plan es impulsado por un comité, que está en negociaciones con los gobiernos municipal y estatal, para dar continuidad al trabajo realizado desde 2007, ya que las administraciones cambiaron y los trámites tienen que volver a hacerse, explica la asesora técnica Georgina Vidriales.     

“Entender que los acuerdos entre el campo y la ciudad deben cumplirse es un gran reto. De lo que hablamos es de corresponsabilidad”, dice Vidriales. La cuenca del Río Pixquiac dota del 38.7 por ciento del agua que consume Xalapa. 

El esquema implica coordinación entre los actores involucrados en la dinámica de la cuenca, sean gobiernos, iniciativa privada o sociedad civil. 

La planeación debe realizarse en función de una unidad ecológica, bajo los aspectos hídrico, biótico y socioeconómico, y con un análisis de la cuenca que contemple la disposición de su geología, tanto superficial como subterránea, explica Ramón Cardoza, titular de la Gerencia de Suelos de Conafor. 

La propia Conafor está en transición hacia el esquema de manejo de cuenca. En 2009 creó el Programa de Restauración Forestal en Cuencas Hidrográficas Prioritarias, que actualmente atiende a diez cuencas a lo largo del eje neovolcánico, que dan servicios ambientales a 40 millones de personas.

El programa retoma aspectos de ProÁrbol y de la experiencia de pago por servicios ambientales. Incorpora conceptos novedosos como el pago diferenciado por costos de oportunidad de la tierra (al poseedor del terreno no sólo se le paga por el servicio ambiental del ecosistema, sino también por los trabajos de reforestación). 

Los apoyos son multianuales (cinco años), establecidos en un paquete tecnológico, y se van liberando conforme se van logrando las metas, lo que permite que el uso del recurso sea más eficiente.  
   
En lo que toca a reforestación, por ejemplo, el paquete incluye obras de suelo, cercado, vigilancia, fertilización, entre otros, hecho que no sucede con ProÁrbol. En promedio, el programa de cuencas otorga un apoyo de 31,606 pesos por hectárea (sujeto a resultados y repartidos en cinco años), mientras que en ProÁrbol son 4,200 pesos en un solo apoyo anual. 

Cardoza dice que, tras evaluar estas experiencias, ProÁrbol debería eventualmente adquirir este esquema plenamente, hecho que sucedería en la próxima administración.   

 

Enlaces:
Sendas A.C.
Comité de Cuenca del Río Pixquiac
Crédito:
México Forestal Redacción