Un sentimiento de optimismo embarga a Andreas Tveteraas, de la Iniciativa de Bosques y Cambio Climático del gobierno de Noruega, al término del Taller conjunto sobre medición, reporte y verificación (MRV), que se realizó del 22 al 24 de junio, en Guadalajara, Jalisco, México.
Paraje Cordón del Molinito, en Sonora, sito bajo el esquema pagos por servicios ambientales, un ejemplo para el UN-REDD y su método de créditos de carbono. Foto: Conafor
Alrededor de 80 expertos de 20 países analizaron metodologías y acciones para obtener variables confiables que darían valor a los créditos de carbono otorgados a aquellos quienes conserven y manejen sustentablemente los bosques.
Esta idea, desarrollada por el Programa de Colaboración de las Naciones Unidas sobre la Reducción de Emisiones provenientes de la Deforestación y la Degradación (UN-REDD, por sus siglas en inglés), es para Tveteraas la iniciativa con mayores posibilidades de alcanzar consenso mundial en la próxima COP en Cancún, y por eso su optimismo.
Varios países están por comenzar a medir sus emisiones de gases de efecto invernadero y a monitorear el estado de sus bosques, siguiendo la experiencia de un grupo piloto de nueve países y de casos como el de México, país avanzado en el tema, explica Tveteraas.
Sin embargo, aún no existe un reglamento que recoja y adapte todas las experiencias individuales en una metodología general, capaz de ser evaluada. Además, para el tema de verificación y validación, no existe un árbitro que tenga el reconocimiento para realizar estas tareas.
Por ello, la COP en Cancún, a realizarse del 29 de noviembre al 10 de diciembre, es una meta para alcanzar este tipo de acuerdos.
Tveteraas considera que mientras se negocian los detalles no hay razón para no seguir avanzando en los desarrollos de los sistemas de monitoreo. “El mundo piensa que estos sistemas ya se pueden establecer, pero todavía falta demostrarlo. Hay retos tecnológicos y metodológicos que se pueden resolver. No hemos identificados cosas que nos preocupen, solamente se necesita más práctica”.
En cuanto al árbitro, Tveteraas piensa que probablemente la ONU no asumirá ese papel, sino que lo hará un grupo de países, el de mayor experiencia en el desarrollo de las metodologías. El funcionario no se arriesga a colocar a Noruega en ese grupo, un país que trabaja en el tema desde hace años, y que este 2010 destinó 400 millones de dólares a distintos proyectos. Espera que para el próximo año la cifra aumente a 500 millones.