Manejo del Fuego Como parte de la Academia de Quemas Prescritas está en marcha un curso práctico en Sonora, que por sus características es único en su tipo en América Latina. Esta acción se da con miras a conformar la Red Nacional de Manejadores de Fuego
El objetivo final es lograr que al fuego se le considere como una herramienta para el manejo de los recursos naturales y para la conservación de la biodiversidad, actividades que den beneficio a la comunidad.
Para alcanzarlo, dice Alfredo Noslasco Morales, titular de la gerencia de Protección contra Incendios Forestales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), hay que cambiar la idea de que al fuego hay que suprimirlo y evitarlo a toda costa. Esta posición vende y es popular —se persiguen metas para reducir la incidencia de incendios—, pero de este modo sólo se seguirá atendiendo los efectos de un fenómeno que necesita atención en todos sus aspectos, opina Nolasco. El cambio de conciencia se tiene que dar en varios ámbitos, desde la ley hasta los políticos, pasando por los propios combatientes, dice.
En lo que toca a la formación de recursos humanos para estos fines, se ha creado la Academia de Quemas Prescritas, bajo la premisa de reeducar a los educadores. Del 4 al 17 de este mes, se realiza el curso Fase II, implementación del plan de quema, en el rancho Los Fresnos, en el municipio Santa Cruz, estado de Sonora.
Este curso pertenece al primer módulo de la capacitación que se contempla para graduar a la primera generación de manejadores de fuego en el país, y que se refiere a la quema de pastizales, considerados combustible ligero.
Los siguientes módulos corresponden a la quema prescrita de bosque de pino (combustible ligero y mediano), y de chaparral (combustible pesado). Se está considerando agregar quema prescrita en áreas agropecuarias (el mayor número de incendios en el país son causa de quemas que se salen de control para tratar terrenos agrícolas).
Para el curso en Los Fresnos se convocó a los jefes de departamento de incendios de la Conafor en el país, aunque, dice Noslasco, la capacitación se debe abrir a personal de otras dependencias y a los poseedores de los bosques, quienes son los que tienen la decisión final sobre sus ecosistemas. A la Conafor lo que le toca son los problemas, es decir, cuando el incendio está fuera de control, y lo que se quiere es que el fuego sea una solución para la producción, conservación y restauración de la vegetación, dice Nolasco.
El fuego es entonces un tema transversal que se relaciona con los servicios ambientales, la producción maderable y no maderable, la restauración de suelos, la retención de agua y todas las líneas de acción de la Conafor, y así tiene que reflejarse en cada uno de los programas, dice Nolasco.
Con información de Enrique Jonguitud, jefe de difusión y cultura de la gerencia II Noreste